Nos cuentan cómo amarnos,
a sabiendas del engaño.
Esperan que obedezcamos y a la mínima evidencia de desviación de lo establecido,
eres extraño.
Nos quedamos mirándonos, como dos de esos extraños
que sin conocerse como deberían saben el uno del otro,
más que cientos de esos que nos cuentan:
Cómo amarnos.
Esto nos pasó en un sofá, una noche de verano, donde no parábamos de hablar
y donde no eramos conscientes
de lo mucho que nos íbamos a amar.