Me concentro y el momento es bonito, imperecedero y estático. Me disperso y estoy vacío, nada más, no hay adjetivos que no incluyan el mantenimiento de un estado sin objetivos. Pero dispersarme me desestresa y concentrarme me estresa cuando no tengo tiempo para sentirme vacío ni un rato de mi tiempo.
Por eso capturo momentos, lo estático, lo invariable, lo que pertenece a una milésima de segundo. A un estribillo de una canción. Todo se detiene, calma, el tiempo no pasa y te sumerges en ese instante tan eterno como un sueño.
