La necesidad de volver a la rutina,
tan grande como de romperla,
¿quién lo diría?
Quizás la maldita disciplina,
rigiendo un mundo caótico,
sea la solución a una mente
que quiere comerse el mundo
buscando propias banderas
en todas partes.
El nacionalismo a la reducción extrema,
del propio individuo,
solución a mis problemas
para vivir en armonía
tanto en caos como rutina.