Y tengo miedo, miedo a perderte.
A que busques en otros el consuelo que no supe darte,
por no entenderte.
A cambiar los buenos días por una obligación y un deber a quererme.
A que en tu mirada vea vacío en vez del rayo verde,
que solo en algunas puestas de sol se ve y queda marcado para siempre.
Miedo a beberme tu miedo y sea un océano inerte.
